El fútbol es un deporte fantástico, precioso, en el que
algunas veces nos divertimos, la mayoría
de las veces sufrimos, nos enfadamos, otras veces disfrutamos con alegría, pero
que solo debe ser eso un DEPORTE y un divertimento. Pero nunca, jamás, debemos
esperar que este juego nos traiga
semejante tragedia, esta fatalidad, este infortunio que se traduce en una
dramática muerte en una cancha, la desdicha de un chaval joven que solo quería “jugar
al fútbol”. Tristeza inmensa y no hay palabras que puedan consolar a sus
allegados.
Lo
dicho, DESCANSE EN PAZ Jesús de MIGUEL ALAMEDA.
Y la “semanita” con la que nos han deleitado los nuestros, después de la ilusión que había
despertado ese empate in-extremis en Almería, pues solo puede definirse como lamentable.
Porque después de la lamentable imagen dada en Soria en la “Copa del Rey” con
la ya, porque no decirlo, habitual eliminación
a las primeras de cambio frente a equipos de inferior categoría, con las,
también ya, peregrinas y ridículas declaraciones de Calero, con testimonios
extravagantes, aseveraciones, cuando menos, insólitas, pues llego el Lunes ante
Las Palmas y la situación no es que mejorara, que nó, sino que aún empeoró mas.
Porque como reflejaba en mi crónica del partido, podemos quedarnos con esos últimos
minutos, con ese acelerón final, con ese intento de aprovechar ese “ultimo aliento”, pero la realidad es que, pese a
que se pudo llegar a salvar un punto, la realidad es que durante la mayor parte
del partido fuimos muy inferiores a los canarios que, por momentos, nos pasaron
por encima sin compasión.
El equipo, aunque me reitere y resulte pesado, sigue siendo un “cuadro”, sin saber a que quiere
jugar, cual es el plan de los partidos, sin saber adaptarse al rival, muy
perdido, “partido” en dos muchas veces y
permitiendo transiciones de los rivales que nos “desnudan” totalmente, con un
sistema defensivo infame, encajando goles con una facilidad pasmosa, con un
centro del campo muy “poblado” pero sin ser capaz a mostrar superioridad, con
las bandas casi “sin uso”, y adelante siendo incapaces de nada. Hasta que ya de perdidos al rio, parce que alguna “lucecita”
se le abre a Calero y trata de tratar de hacer lo que apenas hace, “abrir el
campo”, tratar de jugar por bandas, llegar, poner centros………..y al menos algo
mejoramos. Pero como en muchos partidos, cuando tiras 60 o 70 minutos, alguna
vez “te saldrá cara”, pero la mayoría de las veces “saldrá cruz”. Muy perdido
Calero, sin síntomas de mejoría, dando palos de ciego, y, en fin, sin cogerle al aire a esta plantilla.
Y el lunes festivo, en la tarde, comenzamos con Aarón
en portería, un desaparecido Nacho en la derecha, Costas y Domínguez en el “eje”
dejando a Calvo en el banco, y en la izquierda Samu;en el centro del campo
Younnes junto con un Aldasoro que , nada demuestra partido tras partido; Enzo
como siempre caído a banda y en la otra Pablo, en la media punta Goti y arriba
un absolutamente incapaz e inoperante Mingo. Y de la primera parte muy poco que
decir, solo que nos “pasaron por encima”, parecimos un utentico pelele en manos
canarias, hicieron lo que quisieron, y……….en fin , el baño que nos dieron fue
tremendo. Nos fuimos al descanso dos abajo, y porque creo que a los canarios,
pese a la superioridad, les falta “colmillo” arriba, porque de los nuestros “nada
se supo”.
En la segunda tratamos de, al menos salir, con un poco de garra, pero muy pronto, en el enésimo desajuste entre defensa y dentro del campo, “nos sentenciaron”. A partir de ahí ,ya a la desesperada, cambios, Ilyas y Estanis que , al menos, entraron por banda, dos goles, incluso una ocasión clarísima de una Morales que parece “lejos” de poder aportar, pero al final una nueva derrota, y como en Soria, otros tres “goles” encajados. No pinta nada bien y Calero, por desgracia, no parce que encuentre “soluciones”. Esperemos que esto mejore. Y ahora, toca rendir vista a Cádiz, un equipo ya con varios cambios de entrenador y que ahora con Borja Jiménez en el banco parce que empieza a entonarse. Esperemos que se pueda cambiar el “chip”, que busquemos un patrón de juego, porque la situación comienza a ser peliaguda, sobretodo, por “sensaciones” más que por puntos.

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