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Se intenta, se lucha, se pelea con nuestras “escasas”
armas, no lo vamos a poner en duda, pero el resumen de casi todos los partidos
termina siendo el mismo: todo lo que hacemos, sigue sin dar, al equipo no le llega y pese a que, a veces como en esta y otros
partidos, pensemos que está cerca la victoria, al final la cruel y dura
realidad es que, con poco, con casi nada que lleguen a necesitar, solo poner
esa poca marchita más que nosotros no
tenemos, los rivales terminan dejándonos con la “miel en los labios”. Es lo
que hay, el equipo no da para más. Y
el sábado, en San Sebastián, fue otra muestra más de impotencia, de ver como se
nos volvía a escapar un partido con cero a dos en el marcador entre “los dedos”,
por nuestra gran debilidad, carencias, y una defensa de parvulitos, que dejó, en apenas veinte minutos, a un pobre equipo
donostiarra, darle la vuelta al marcador casi “sin inmutarse”. Y la verdad es
que, en la mayoría de las ultimas jornadas, en bastantes, nos hemos puesto por
delante en el marcador, hemos soñado con lograr victorias, pero por unas cosas o por otras, principalmente
por nuestra fragilidad en casi todas las zonas del campo, únicamente llego a
buen puerto el partido ante el Girona con los tres puntos…y gracias.
Y es que Almada pocos cambios hace, cuenta con los que cuenta, con sus
muchas limitaciones, más o menos ha hecho un “equipo tipo”, únicamente entra “alguien”
por lesiones o sanciones, y ese equipo, pese a su inferioridad con casi todos
los rivales, suele dar la cara en los partidos mientras les dura la “gasolina”. Pero cuando
ya las fuerzas se agotan, flaquean, los rivales suelen sar un paso adelante,sobretodo “tirando” de banquillo y metiendo
jugadores de refuerzo que suelen dar un giro al partido. Y ahí es donde, como decíamos
en la crónica, nosotros vemos “que no
hay más”, que si ya el equipo titular es bastante pobre, lo que nos ofrece el banquillo
es prácticamente nada, con jugadores que apenas aportan y que, cuando hay que
darle energía y fuerza al equipo, lo
que suele pasar es que encima nos debilitamos. Y ahí, los rivales, con poco, prácticamente
con nada, solo aprovechando nuestras carencias, como ocurrió el anterior
partido ante el Athletic y este ante la Real, nos suelen ajusticiar. Y, aún a costa de parecer muy pesado, siempre “con
lo mismo”, ahí es donde debemos de “girar” la mirada para los fenómenos, los desahogados de la Dirección Deportiva y echarles
en cara, recriminarles la vergüenza de plantilla que han perpetrado. Como también
decíamos en la “crónica”, es muy triste ver lo que vemos cuando, viendo el
nivel de la Liga, con tres o cuatro fichajes que ESTOS hubieran hecho “de
verdad”, no recortes, retales, rellenos como los de ahora del invierno, podríamos
estar luchando de “tu a tu” en la competición.
Y el sábado en la “hora” Real Oviedo de las dos de la
tarde, salíamos al “Reale Arena” con Aarón en portería, en la derecha Nacho
Vidal y en la izquierda Javi López; en el centro de la defensa otra vez un
desafortunado Bailly haciendo pareja con un
(otra vez más, y van….)horrendo
Carmo; en el centro del campo Sibo esta vez, tras la sanción de Colombatto,
junto a un “insípido” Fonseca; en una banda Ilyas y en la otra Hassan, otra vez
en la media punta Reina y arriba Viñas. Y la verdad es que la primera parte fue
muy sosa, apática, con un Real Oviedo que estaba bien colocado, trataba de
robar y “salir” rápido pero poco incisivo, y una Real Sociedad que parecía decir,
“…bah!!!!, es el colista, ya llegará nuestra
oportunidad y los goles”…..pero ofreciendo muy poco. Y en la segunda parte “todo se
desató” con dos goles de Viñas seguidos en sendos saques de esquina. Pero a
partir de ahí, nuestras vergüenzas,
nuestras costuras salieron a relucir, y tras la entrada en los vascos de “savia”
nueva desde el banquillo que revolucionó el partido, a diferencia de nuestros cambios que nada aportan, un buen centro lateral mal defendido por
nuestros centrales, un corner con cantada incluida de Aarón, y una llegada “solos”,
con Nacho y Carmo llegando tarde, le dieron la vuelta al marcador y nos dejaba
la “enésima” cara de tontos.Al menos, al final como ya ocurrió en Girona,
evitamos la “debacle” total con un gol de Bailly que, de poco vale. Tremenda
manera de “tirar partidos” por la borda.
Y ahora, el sábado, toca recibir en el Tartiere a todo un Atlético de Madrid que esta semana tiene una cita decisiva en Liga de Campeones. Esperemos, al menos, seguir dando “la cara”, que los aficionados podamos sentirnos, mínimamente, orgullosos de los nuestros y, a ver, si podemos llevarnos una alegría. Difícil, pero….




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