Y además, para más escarnio, pronto nos dimos cuenta
de que el partido iba ir por este cauce, por estos derroteros, incluso ya nos lo barruntábamos desde que vimos la
alineaciones, con esas decisiones extrañas a las que nos tiene acostumbrados Calero,
con esos jugadores que TODOS vemos que “no están”, salvo él me quiero imaginar,
con un dibujo “raro”, y poco después, ya antes del minuto de juego, con una
jugada que ya nos demostraba que íbamos a jugar el partido al ritmo del Sabadell, a “lo que quisieran” los catalanes. Y por
desgracia no nos equivocábamos, nos dimos de bruces con “nuestra realidad”, y
desde el comienzo fuimos sometidos por un equipo que nos superó en todo, que
nos ganó cada duelo, cada contacto, que nos sometió a una presión de la que
fuimos incapaces de salir, que fué superior en el centro del campo, en bandas,
en tres cuartos, que se “hinchó” a llegar por los costados siendo un auténtico
calvario para nuestros laterales, nos puso incontables centros laterales, y
que, encima, esta vez se aprovechó de una defensa indigna, muy lejos del nivel
que habíamos visto hasta ahora y, que pensábamos, teníamos. En resumidas
cuentas, derrota muy merecida ante un rival que, con poco, como decíamos en la crónica,
solo con “usar” sus armas BIEN, nos desnudó y dejó nuestras muchas “vergüenzas”
al descubierto.
Y en la hora “vermutiana”
del Domingo, calurosa jornada catalana, salimos con Aarón en portería, Aisar en la derecha
que, sigue demostrando, sus grandísimas carencias técnicas, Calvo junto a Domínguez
de centrales que, esta vez, estuvieron horribles; y en la izquierda un
inenarrable, bochornoso, lamentable Juan Cruz , ya desde el minuto de juego, y
que, hasta ahora, sigue siendo uno de los “agujeros” negros inentendibles de
Calero; en el centro del campo, otra “idea” Caleriana
con casi un “rombo” que fue la nada, con un Youness bajísimo, un Aldasoro que,
igual que Cruz, hasta ahora es
absolutamente intrascendente; Villahermosa que sigue demostrando muy poco, y
Reina un poco “tirado a banda” que, en este comienzo de temporada, y sintiéndolo
mucho el decirlo, es un cero a la
izquierda; en la derecha Pablo y arriba Isfan.
Y de la primera parte, solo decir que fue infame,
indigna de un equipo como el Real Oviedo. Nos pasaron por “encima”, hicieron
con nosotros lo que quisieron, jugamos a su ritmo, fuimos un pelele en sus
manos, nos metieron el primero rápido, antes del descanso otro, y prácticamente
nos sentenciaron. De los “de rosa”, ni noticias. En la segunda, con los
cambios, raros como casi siempre, mejoramos algo porque era imposible hacerlo
peor, fuimos capaces a acortar y “pensar” que nos podíamos meter en el partido,
pero fue un espejismo, y sin tiempo a llegar
a más nos sentenciaron definitivamente con otro error. Lamentable, y muy
deshonroso.
Y ahora, tras este tremendo “baño” de realidad, tras este varapalo tan terrible, toca el más difícil todavía que es el partido del Sporting, el “derbi” que vuelve. Esperemos, desde el primero, el míster, hasta el último de la plantilla, que se den cuenta que la imagen del otro día no se puede, ni se debe, de repetir, porque eso, como decíamos en la crónica, sería una losa demasiado pesada con el público como ya esta con la “mosca” detrás de la oreja. Y ,sobre todo, esperamos que, pese a que por desgracia en nuestra plantilla pocos, por no decir ninguno salvo algún canterano, hayan mamado el “oviedismo”y la tremenda rivalidad ante los de la villa marinera, sean capaces todos los jugadores a “imbuirse” en ella y que piensen que, si son solo “tres puntos”, pero para los oviedistas, para los fieles aficionados, ese partido ES ALGO MÁS. Recordadlo siempre.

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