.

.

jueves, 26 de mayo de 2022

El Comentario


Casi que podemos ir dando por concluida la temporada, es duro de reconocerlo pero la realidad, por desgracia, es la que es. Me diréis, se escuchara, que queda una mínima bala en la recamara, pero a fe de ser claro, hay que reconocer que ya es prácticamente imposible. Evidentemente, nosotros al menos debemos de hacer lo que nos toca, que es ganar nuestro partido, y luego esperar el milagro.

Y es que, cuando parecía que lo teníamos “en nuestra mano”, que lo acariciábamos con la punta de los dedos, en los últimos dos partidos, los decisivos, hemos sido incapaces de dar “el do de pecho”, y al contario, hemos olvidado nuestra habitual solidez, y hemos sido endebles, un equipo muy blandito, que en dos partidos ha encajado cinco goles. Y tras mucho tiempo sin conocer el amargo sabor de la derrota, llego el día peor, en el momento más malo y que nos deja, reitero, casi sin opciones. Reitero, al menos acabemos la temporada con una última victoria en casa, y quien sabe……

Comenzábamos en el decisivo partido de Las Palmas con la defensa últimamente habitual, con Isacc, Pierre, Costas y Calvo, con un trivote en el centro del campo con Brugman, Luismi y Mier, Borja en una banda, en la otra Viti y arriba bastón. Y todo se ponía muy de cara, con un rechace del portero canario y Borja que nos adelantaba. Pero fue un espejismo, y a partir de ahí comenzamos a sufrir, muy metidos atrás, siempre superados por su centro del campo, y con muchísimos metros “por delante”, cuando éramos capaces a robar el balón para poder llegar al área contraria. Hasta que llego su empate en un gran gol, a aun asi tuvimos una muy clara de Brugman para volver a adelantarnos. Quedaba todo para la segunda parte.

Y en esta, se acentuó el dominio amarillo, superiores en todas las zonas del campo, nosotros absolutamente incapaces de robar y de tener algo de posesión, solo “achicando” agua, hasta que tanto fue el cántaro a la fuente…llego el mazazo del segundo gol canario, y se nos vino el mundo encima. Quedaba tiempo para intentar ese empate que nos dejase ser optimistas, pero fuimos absolutamente incapaces, incluso después del “carrusel” de cambios, no ya de empatar, sino de tirar a puerta contraria, de crear algo de peligro. Y así, dura y dolorosa derrota, que como digo, nos deja a los “pies de los caballos”.

Reitero, las cosas están prácticamente imposibles, pero habrá que tener un cierto resquicio para la esperanza. Y esa esperanza empieza indefectiblemente, por ganar nuestro partido ante el Ibiza en el Tartiere. Al menos despedirnos, si al final no puede ser posible, con el regusto de una victoria en casa. Es lo mínimo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario