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martes, 9 de noviembre de 2021

El Comentario

Tras el “impass” del pasádo miércoles en Éibar, retorno a la versión pobre, simple, ramplona, triste del Real Oviedo, ese equipo que parece que con el timido pasar de los minutos se va deshaciendo como un azucarillo, se va desinflando como un globo, hasta que al final le terminan “empatando” y casi cepillando el partido. Y es que, salvando el encuentro antes mencionado, casi todos los partidos parecen cortados por el mismo patrón….Un equipo que sale, dentro de sus posibilidades y de la “alineación” presentada desde el banquillo, bastante bien, hasta que consigue adelantarse, para a raíz de ahí, dar ese habitual pasito atars, comenzar a contemporizar, a racanear, hasta que te empatan  y luego ya a remolque, terminas casi pidiendo la hora. Y eso que el otro dia, casi que se puede decir que el punto se puede considerar como bueno, incluso pese al vergonzoso arbitraje, algo por desgracia ya habitual, porque el equipo de enfrente, la U.D.Las Palmas, demostró ser un señor equipo, mucho mejor trabajado que el nuestro, y un serio candidato a estar arriba.

Y el sábado, comenzábamos con sorpresas tras el buen partido en tierras vascas, con Lucas y Mossa en los laterales, Calvo y Costas de centrales, el ya habitual doble pivote con Jimy y Brugman, con un espléndido Viti en una banda, en la otra Borja y con Bastón y Obeng arriba. Y aunque tímidamente, porque el control de balón, además con calidad, correspondió siempre a los canarios, a base de empuje y pundonor, y sobre todo por la banda del de Laviana, tratábamos de crear algo de peligro. Asi en un ejemplo de constancia y empuje de Viti, llego el penalti, nos adelantamos, y reitero, pese al control del partido de los amarillos, tampoco nos crearon apenas.

Y en la segunda el “pasito atrás”, cambios extraños dejando jugar a Obeng de carrilero, y en un fallo de este, lógicamente porque sus conceptos son, básicos, pero como delantero, no para jugar de interior, que llego el empate y la zozobra. A partir de ahí, el partido que se volvió un poco loco, y como el día del Málaga, cualquiera pudo ganar, con ocasiones muy claras para los canarios, y otras también para los nuestros, incluido un, parece muy claro, penalti cometido sobre Pombo, sin saber en este caso porque el VAR nada revisó. Pero al final un nuevo empate, y resultado que, a fe de ser sinceros, puede considerarse muy justo.

Y ahora, el próximo domingo, vista a otro de los “presuntos” gallitos de la competición en su inicio pero que no lo esta pasando nada bien, incluso ya con cambio de entrenador: el Leganés. A ver si volvemos a dar una buena imagen fuera de casa.

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