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miércoles, 29 de septiembre de 2021

El Comentario

Otra vez quedamos a medias. Como el anterior partido en Ibiza, volvimos solo “ a rascar” un punto, un simple empate, y eso que una buena primera parte, con grandes ocasiones para, como decíamos en la crónica, no solo habernos adelantado sino incluso para haber sentenciado, nos ilusionaban y nos hacían presagiar  en que pudiera llegar la segunda victoria en el Tartiere. Y es que dos clarísimas de Obeng, otra de Calvo que golpea al aire, otro tiro de Bastón e incluso un remate de Viti, fueron ocasiones más que claras para haber desnivelado el marcador. Pero fuimos de más a menos, y en la segunda parte, mucho mas espesa y con dos equipos que parecía que solo aspiraban a “no perder”, nos fuimos diluyendo, e incluso llego a sobrevolar sobre los aficionados ese dicho de que el que perdona termina pagándolo y casi que al final, e incluso tras la muy rigurosa expulsión de Obeng, se puede dar como bueno el punto. Pero esa es la diferencia entre estar “arriba” y penar por la mitad de la tabla: el ser fiables en las dos áreas y las que tengas, pocas, al menos aprovechar alguna.

Y el Domingo, en la agradable tarde ovetense, que salíamos con el mismo once de la semana anterior, con la única novedad de la entrada de Brugman por un renqueante Luismi, que parce que además, ahora si que se ha lesionado “de verdad” para varios partidos. Y la verdad es que la primera parte, nosotros bien pertrechados atrás, sin pasar problemas, ante un Girona con control del cuero pero sin ninguna profundidad, fuimos mucho mejores. Tratábamos de “robar” en zonas peligrosas, y sobre todo por la banda de Borja, llegábamos arriba con muchísimo peligro, y solo la falta de puntería, sobremanera de Obeng, nos dejaba sin ponernos por delante.

Ya en la segunda parte, mucho mas “sopor”, partido dormido, con los catalanes tocando y tocando con escaso peligro, y nosotros con el centro del campo “perdido” y sin capacidad de llegar arriba. Fueron llegando los cambios que al menos nos dieron más consistencia en el “medio” pero apenas sin poder crear arriba, y ellos con la entrada de Stuani que nos metieron el miedo en el cuerpo. Al final, ya casi en el “último arrean”, la expulsión de Obeng que nos dejó sin “punch”  para haber intentado algo y el empate, casi que se puede dar como justo y mal menor.

Y ahora, se inician quince días de aúpa, con la visita a Zaragoza, para finalizar con el “derby” en el Tartiere ante los vecinos. Esperemos poder sacar tajada en tierras mañas, para llegar al partido ante el eterno rival mucho más desahogados.

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