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miércoles, 10 de septiembre de 2014

JUGADORES HISTORICOS DEL REAL OVIEDO

Continuamos hoy con otro de esos jugadores que han sido “LEYENDA” de nuestro Real Oviedo. Uno de los casos ejemplares de este tipo de jugador en el Real Oviedo lo encontramos en el mítico Emilín, el extremo izquierda de la legendaria “delantera eléctrica” de los años treinta y cuarenta del pasado siglo. ESTA SEMANA : EMILÍN

Emilio García Martínez, “EMILIN” nació en el pueblo asturiano de San Román de Candamo el 12 de septiembre de 1912. Era hijo de un jefe de estación de la compañía del ferrocarril Vasco-Asturiano y el mayor de una numerosa familia de hermanos. Todos los varones se dedicaron al fútbol con mayor o menor fortuna. De hecho, Emilín fue el primero de una saga de jugadores oviedistas que continuó el benjamín de la familia –su hermano Falín, figura del Real Oviedo en los cincuenta- y el hijo de éste y a la sazón su sobrino Santi García Barrero . Emilín comenzó jugando en el Real Juvencia de Trubia y debutó muy joven en el primer equipo azul. Con 19 años. En la primera jornada de la Liga de Segunda División de la temporada 1931-32 el Oviedo FC (acabamos de estrenar la II República) recibía al At. Madrid.
 El 22 de noviembre de 1931 el conjunto oviedista ganó por 6-2 con cuatro goles de Lángara (uno de penalti), uno de Galé y otro del debutante Emilín. Fue un debut feliz, aunque también fue el único partido que el joven Emilio disputó en aquella campaña con la primera plantilla. Dos temporadas más tarde, una vez que el Oviedo había alcanzado la Primera División, llegó su momento. Disputó en esa primera campaña (1933-34) doce partidos ligueros, marcando dos goles que sumar a los cinco que había logrado en el campeonato regional previo y a los tres que conseguiría en la competición de Copa. 
 Emilín comenzó a llamar la atención de periodistas y aficionados de la época. Su aspecto era enclenque y casi famélico. Alto y muy delgado, con semblante cariacontecido, apenas gesticulaba durante los partidos. Su gran virtud a primera vista era su velocidad –facultad que perdería con los años- pero por lo que en realidad destacaba era por su excelente toque de balón . Su habilidad en el golpeo del balón le definió como un gran centrador, cualidad de la que se beneficiaron sus compañeros y especialmente Lángara, y asimismo le dotaba de un chut peligroso más aún por su colocación que por su potencia. Era, además, muy inteligente en el campo. Tenía una gran visión de juego, adelantada a su época, y su regate en corto era otra de sus grandes cualidades. La carrera del extremo izquierda oviedista va indisolublemente unida a la de su compañero de banda, el interior izquierda Herrerita. Ambos compartieron catorce temporadas juntos y fueron amigos inseparables durante toda su vida. El Real Oviedo (entonces Oviedo FC) era por aquel entonces uno de los mejores conjuntos de España. Tenía el mejor ataque del que Emilín formaba parte. Pasados los años y alcanzada la madurez sus cualidades físicas fueron mermándose. Perdió pronto aquella primigenia velocidad de antes de la guerra civil, pero su juego seguía apoyado en su regate corto, su sobresaliente visión de juego y sus medidos centros a gol. Las continuas lesiones que Herrerita sufrió en sus últimos años como futbolista provocaron que se centrara casi exclusivamente en él la figura del capitán experimentado que alecciona a los nuevos valores en la segunda mitad de los cuarenta. Superada la treintena y con su hermano Falín jugando sus primeros partidos en la primera plantilla, Emilín seguía siendo decisivo, su talento resolutivo y su regularidad fueron en muchas ocasiones el puntal en el que se apoyaron las victorias del Real Oviedo de la posguerra. Emilín es el sexto máximo goleador azul, tras Lángara, Herrerita, Enrique Galán, Carlos y Diego Cervero, con 62 goles en Liga, 17 en Copa y 13 en Campeonato Regional, con un total de 92 goles marcados como oviedista. Emilín continuaría siendo un elemento de referencia en el fútbol ovetense. Los aficionados enumeraban las glorias de la “delantera eléctrica” y los más veteranos dentro y fuera del césped apelaban al ejemplo de la regularidad y el compromiso del ex jugador de cara a los nuevos jugadores. Siguió siendo protagonista de la vida social y deportiva carbayona durante toda su vida. Enfermó de cáncer y falleció el 30 de marzo de 1977, a la prematura edad de 64 años. .

Otra gran gloria, historia viva de nuestro REAL OVIEDO.                                      

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