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martes, 12 de diciembre de 2017

El Comentario




Felicidad e ilusión. Eso es lo que nos transmite nuestro Real Oviedo en estas últimas jornadas, viendo un equipo mucho mas rocoso, mas hecho, con las cosas claras, fajándose, bregando y luchando, y consiguiendo, con la de este último domingo, tres victorias consecutivas por primera vez en esta temporada. Aquel descanso en el partido ante el Lugo, aquella segunda parte en la que fuimos capaces a darle la vuelta al marcador ante el líder, y lograr los tres puntos, aquel paso a defensa de “cinco” con tres centrales y dos carrileros “puros”,  parece que fue “nuestro punto de inflexión”, parece que supuso un antes y un después, y a partir de ahí  todo ha  ido sobre ruedas. E ilusión, sobre todo de cara a estas últimas jornadas de este 2017, para tratar  de quedar lo más arriba posible. Queda mucho, muchísimo, nosotros bien sabemos lo larga que es esta segunda división, pero al menos el “cambio de cara” del equipo es palpable. Si en las últimas fechas, en los últimos comentarios, hablábamos de que estos últimos partidos antes del parón, iban a marcar “para que estábamos”, nuestras aspiraciones, parece ser, pero siempre con los pies en el suelo, que las miras deben estar hacia arriba. 
Pero, “piano, piano”, que como dice Anquela, cada partido es un mundo, y si no sales en cada unos al 100%, te “parten la cara” a la mínima.
Y el Domingo, con el paso de la tormenta “Ana”, y viendo que desde aproximadamente las dos de la tarde en Oviedo comenzó a caer “la mundial”, sin parar, agua continua y fuerte, pues todos nos encaminábamos hacia el Tartiere sabiendo más o menos lo que nos íbamos a encontrar. Porque todos conocemos  los problemas que tiene el campo con el drenaje, y además como digo, lo que cayó fue muchiiisimo. Y no nos equivocamos, y el campo estuvo muy encharcado y por tanto se presagiaba partido “para paisanos”, de lucha, tesón y brega constante. Y tras lo de Lorca, repetíamos alineación, con los tres centrales, los dos carrileros, la dupla Folch-Rocha, Saul, Yeboah que se lo había ganado y Linares. Y en esa piscina, comenzamos bien, interpretando bien el partido, y sabiendo lo que se debía de hacer. Y así penalti a favor, que lanza Rocha fuera. Lo nuestro con los penaltis, la verdad es que es para hacérnoslo mirar. Pero poco después, lucha de Linares que recupera un balón, centro y Diegui de cabeza que nos ponía por delante. Lucha sin cuartel, escasas llegadas por ambos bandos, un Forlin “imperial” atrás, siempre anticipándose, y un Yeboah, que pese a que el campo no estaba para el, siempre lo intentó y derrocho lucha.

Y en la segunda parte, el Osasuna, uno de los gallitos que dio un “paso” arriba, que lo intentó, aunque con más corazón que cabeza, y salvo un remate de cabeza y una que tuvo Torró, tampoco creo mucho peligro ni tiro entre los tres palos. Nosotros luchando cada balón, apenas llegamos pero, como digo, tampoco pasamos excesivo peligro. Entradas  de Verdes y de Viti y tres puntos logrados  que son oro. Y sobre todo, que los aficionados  salimos contentos, valorando mucho el triunfo, porque, fundamentalmente por las condiciones, se logró haciendo honor a nuestro himno, con “orgullo, valor y garra”.
Y el próximo domingo, en la matinal, ultimo partido fuera de casa  del presente año, donde hay que tratar de alargar la racha. Será en Sevilla, ante el filial sevillista, equipo que puede parecer “asequible” por la posición que ocupa en la tabla, pero todos sabemos que los filiales, son atípicos y son capaces de lo mejor y de lo peor. Pero esperemos volver a ver el Real Oviedo solido de las últimas jornadas.

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